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Pelusas en el ombligo
Pelusas en el ombligo

   Pienso que casi todo el mundo, generalmente en la infancia, ha intentado saber
de dónde salen las pelusas del ombligo, quien las haya tenido o las tenga. Ignoro
las estadísticas, que además no creo que existan porque no es un tema relevante
y pertenece a la intimidad, tanto que roza el tabú.

  La creencia general es que proceden de la ropa. Esto es lo que me dijeron y tuve
que aceptarlo a falta de otra respuesta mejor.

  Pero lo que derriba esta explicación es el hecho de que suelen tener un color gris.
Solamente cuando la situación es extrema uno se detiene a investigar y , con gran
sorpresa (y asco), descubre que son hongos filamentosos.

  Sí, son parte de nuestras miserias cotidianas. Imposibles de erradicar. Siempre
presentes. Los hongos dermatofitos, de los que hay múltiples variedades, son
nuestros compañeros de viaje desde hace millones de años, para ricos y pobres,
para humanos, perros, gatos y quien tenga piel como coraza.

  Viven sobre nuestra piel y se alimentan de la queratina que se libera de la piel muerta,
sin causar normalmente ninguna molestia. Son microscópicos, por lo general, inapreciables
a simple vista, pero en el ombligo tienen un hábitat favorable y se desarrollan en
forma de filamentos. Basta mirar con una buena lupa (x10) para darse cuenta de que
las pelusas están compuestas de filamentos de distinto calibre y , curiosamente, de
diversos colores: transparentes, negro-azulado, rojas, verdes y amarillo-oro.

  Ignoro la causa de las diferentes coloraciones. Pueden ser diferentes variedades
del hongo o asociaciones de uno con diferentes tipos de bacterias en simbiosis.
Cada filamento es pues un mazo de hifas muy compacto que se forma a partir de
una colonia diminuta (bola fúngica) de una décima de mm de diámetro. Crece y se
alarga. Los extremos continúan alimentándose y fabricando fibra. La fibra producida
ya no se nutre y muere, pero hace "cuerpo". Cuando tiene un par de mm se suele
desprender con el roce. Si no, puede superar el cm.

  Es una estrategia "vegetal" para propagarse transportadas por el viento, como los
vilanos o el algodón. posiblemente los extremos sigan "latentes" durante un tiempo
y puedan infectar a otra víctima por contacto o lejos de la primera. Se pueden ver con
lupa en algunos lugares públicos (tiendas, bibliotecas, etc.), más visibles sobre
superficies claras. Son ligeras y suelen ser atraídas por equipos eléctricos.

  Si quiere cerciorarse de la presencia de estas fibras en su piel, puede hacerse la
prueba del esparadrapo: corte una pequeña tira y péguesela en diversas zonas de
su piel. Peferentemente en zonas con pliegues o arrugas. Luego mire con lupa.
Si ve unos hilillos en forma de letra c o haciendo bucles es que están ahí.
Imágenes ampliadas:
                      /ok/sisifo/dermato/dermato.gif                           /ok/sisifo/dermato/celulas.jpg
       (esta no es exactamente una c)

  La imagen de la derecha son "células" (según me han dicho en el hospital
más cercano, sin más), muy parecidas a éstas. Podrían ser eosinófilos,
pero no se parecen a lo que se encuentra en internet.
 Las "células" aparecen en esputo como una manchita gris de 1 mm de diámetro,
compuesta por varias decenas de "puntitos negros", visibles con lupa.
 Los análisis microbiológicos dieron negativo, incluso cuando eran hongos
filamentosos que crecían a razón de 1 mm por hora.

  No suelen causar molestias, o, en todo caso, hacen que uno, por acto reflejo,
se rasque levemente, lo que desprende la pelusa y desaparece el picor, subliminal.
Es decir, hay que saber lo que está pasando para sentirlo conscientemente.

  El picor no lo causa el hongo sino nuestro sistema inmunitario que los vigila y
mantiene a raya. Si no fuera así, invadirían los poros y la propia piel en cuestión de
horas y atacarían los tejidos (dermatitis). Es la clásica "tiña", producida por los
hongos de siempre cuando tienen una oportunidad o superan a las defensas.

  La oportunidad puede ser consecuencia de un ataque vírico casual o como efecto
secundario de algunos medicamentos (corticoides y antibióticos) como dermatitis
o rash. La "dermatitis atópica" puede ser simplemente ésto. Al parecer se debilita
la barrera protectora que ofrece la "flora" de la piel (hongos y bacterias a nuestro
favor, que nutren y defienden nuestra piel, entre la dermis y la epidermis).
Esto lo pude comprobar durante el rash. Poniendo en contacto piel sana con
piel afectada durante unos minutos resultaba una mejoría de la zona afectada
y no una infeccón de la sana en contacto. La flora debe producir algún antibiótico
que inhibe la proliferación de dermatofitos.

  Lo más sorprendente es que las llagas o erupciones que puedan producirse las
causa nuestro sistema inmunitario, que destruye la epidermis para facilitar la
salida de los "eosinófilos", leucocitos-kamikaze especializados en la lucha
contra parásitos. La caspa, signo premonitorio, es también una forma de defensa:
la piel muerta es expulsada prematuramente para alejar los hongos. Igualmente
el exceso de cerumen en el canal auditivo puede indicar presencia de hongos,
favorecidos quizá por la humedad residual después de la ducha. Es posible
observar filamentos muy finos, rectos y transparentes en el cerumen extraído.
Pueden producir otitis. (OMA)

  La rinitis, rinorrea, resfriados de nariz y otras molestias nasales también
podrían deberse a la presencia de dermatofitos. Si se miran con lupa las secreciones
es posible encontrar alguna pelusa, aunque hay que buscar muy bien.

  Probablemente sean también los que se meten por debajo de las uñas y penetran un par
de mm dejando una línea negra muy fina que es aniquilada por el sistema
inmunitario en pocos días. Esporádicamente aparecen y desaparecen sin mayor problema.

  Y es que, a lo que parece, los dermatofitos son muy resistentes. Se alimentan
incluso de las propias llagas, de los residuos de piel destruida por nuestro sistema
inmunitario y quizá también de eosinófilos muertos. Por eso las lesiones tardan
mucho en curar y se agravan si no se pone remedio. Remedios, haberlos, háylos
pero mediocres o peligrosos. El más socorrido, la griseofulvina. Se da a los niños
para la tiña de cabeza. Alivia desde el primer día pero el tratamiento suele ser largo,
de unos 6 meses. Otros antifúngicos más potentes deben administrarse bajo
control médico.

  Hasta aquí, dentro de lo molesto, el problema de salud en la piel es comprensible
y soluble, pero tiene otro aspecto más grave: el asma.

  Hay pocas referencias en internet respecto a la correlación asma-dermatofitos, pero
afortunadamente ahí están, porque si no, todavía estaría sin saber porqué he padecido
asma ni su relación con las pelusas del ombligo, que en sí no son dañinas. Sólo la
parte inocente del problema.

  Hace varios años empecé a tener breves episodios de asma, sin causa detectable.
lo achaqué a pólenes o a la contaminación. Poco a poco el problema se fue agravando.
Ataques más intensos y prolongados. Los salvaba con cromoglicato.

  Así hasta que fue insuficiente y acabé en el hospital. Me dieron el tratamiento estándard
con corticoides, lo que no me hizo mucha gracia, pero era lo que había y seguía sin
conocer la causa. Luego me recetaron glucocorticoides inhalados, que son muy efectivos,
pero de por sí no me parecían la solución del problema.

  A consecuencia del tratamiento con corticoides empecé a tener los primeros síntomas
de dermatitis atópica, sin saber qué era. Se me agravó meses después por unos antibióticos
que tuve que tomar por una extracción dental.

  Me volqué en internet y fui atando cabos. Páginas que animaban a luchar, otras con
datos técnicos, medicamentos, etc.  Un poco de aquí, otro detalle de allá, probé fármacos
que desconocía (no arriesgados) y al cabo de más de un año, aprendiendo de todos,
llegué a los hongos dermatofitos. Tuve que hacer una foto con microscopio para
convencer a mi médico de cabecera y a pesar de eso todavía me quería disuadir de
usar la griseofulvina, que había empezado a tomar y era ya la solución correcta.
Para colmo, todos los análisis de hongos, excepto el prick-test, dieron negativo.

  Quedé bien y muchos meses después tuve un amago que resolví con lo mismo.
El hongo está ahí y  puede atacar en cualquier momento. Los factores agravantes
son el frío, que reduce la circulación periférica y la efectividad de las defensas y la
contaminación, que tiene esporas, hongos y partículas de queratina flotando. El tóner
de impresora puede potenciar la infección. Si se inhalan, los hongos dermatofitos
se instalan en el pulmón, en algún lugar que les sea favorable. Desencadenan una
reacción (asma) y se alimentan de ella.

  Solución: cortar la reacción, si es muy intensa (cromoglicato, nedocromilo,
glucocorticoides inhalados, árbol del té) e inhibir el crecimiento de los hongos
(griseofulvina u otros antifúngicos). Un filtro de aire, electrostático o quizá HEPA,
en alguna pieza de la casa (dormitorio) permite una mejor recuperación.
No usar calefactores ni ventiladores porque dispersan los aeroalérgenos del suelo
y los que produce uno mismo.

  Los alérgenos pueden acumularse en lugares recónditos del pulmón (alvéolos y
bronquiolos extremos) y quedar estancados si permanecemos en posición erguida
o sedente. Es conveniente acostarse frecuentemente y girarse de vez en cuando.
La gravedad ayuda a expulsarlos. La tos controlada, también. Se oyen pitos, primero
agudos y luego más graves. Indican que los aeroalérgenos están siendo expulsados.

  La ropa suele acumular las fibras de los hongos, agravando el problema. Se
pueden ver casi a simple vista las pelusas negras enrolladas con el tejido.
Conviene un lavado intenso y con detergentes potentes. Los calcetines suelen
ser un foco importante (pie de atleta, a veces no manifiesto). Los polvos
micóticos en los pies actúan lentamente pero vencen a la larga.

  Enfin, cosas de este mundo cochino, lleno de hongos y editores piratas.

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